Supongo que la influencia de mi hermano, cuya música heavy fui escuchando a lo largo de los años tiene algo que ver con esta referencia y en definitiva en el camino que estoy recorriendo. Fueron muchas las bandas que descubrí en su tocadiscos y todas ellas fueron moldeando mis sentidos buscando mi propio camino. Un camino forjado en las guitarras que siempre me han fascinado y que siempre me han trasladado a otros lugares idealizados.
Sin duda Metallica es el enlace entre aquella época y la actual. Su Master of Puppets y su Sanitarium me acompañaron durante años y ya en los noventa, su Black Album supuso en enlace con los nuevos sonidos que mis sentidos demandaban.
Puede que ya no volvieran a ser los mismos tras dicho álbum, pero sus composiciones siempre han merecido mi atención. Sus cambios de ritmo en sus largos temas me cautivaron y me hicieron descubrir el placer de lo desconocido, el placer de descubrir en un mismo sencillo la genialidad y la complejidad de la música, la complejidad que hace única a una banda.
Siguiendo la tónica de mis primeros aportes, citaré un sencillo que nos da a conocer la segunda versión de Metallica.



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