Los descubrí ya en sus comienzos en el año 92-93 y los seguí durante toda su trayectoria hasta que mi interés por su evolución musical dejo de cautivar mis sentidos.
Sus comienzos fueron brillantes, llenos de buenas canciones que aportaban frescura y que recordaban sentimientos pasados y bandas inolvidables.
Su “Pablo Honey” llegó a mis manos lleno de ilusión por descubrir a aquel grupo del “Creep” y no decepcionó. 15 canciones donde el rock y las guitarras tenían el protagonismo que yo buscaba y donde varios singles lograron emerger las sensaciones buscadas.
Su “The Bends” me perturbó. Siempre me ha gustado recordar este álbum como el mejor de la banda, todo y no ser más guitarrero que el anterior, pero supongo que valoré más su evolución que el tener un Hit como “Creep”.
A partir de aquí decepción tras decepción, ya que el grupo evolucionó hacia unos sonidos diferentes a sus inicios y a su concepción como banda de rock alternativo. Sin embargo siempre los recordaré por aquello que no puede dejar de existir, aquello que siempre buscamos, aquello que siempre encontramos, aquello que nos hace sentir sentimientos buscados: sus maravillosos 2 primeros largos (y su EP: “My Iron Lung”).



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